Ni ella ni yo pensamos disculparnos por nuestras palabras. No se disculpa el sol aunque queme ni la luna aunque en ocasiones aterre. Yo amo, todo aquello que pueda ser amable, y como me rehúso a esconderme, he aquí mi escape.

27 sep. 2013

Hace unos días me dijeron que me veía más hippie de lo normal. Yo eso me lo tomo como un halago, supongo, me gusta lo que el concepto encierra. Más allá del estereotipo, suele llevar algo de libertad, algo de naturalidad, algo de paz y amor. Supongo que es eso lo que busco, no una guerra, no una lucha, sino un remanso de paz.
Uno de los motivos de que quiera marchar es que no puedo esperar el día en que al llegar al sitio donde se supone viva, pueda encontrarla a ella, de mi lado siempre, para escuchar y entender todo lo que soy. Para discutir todo lo que no puedo dejar salir en el día o la impresión que causan ciertas cosas en mi.
Ejemplo, he llegado hoy y tengo la sensación de que lo que tengo que hacer es agarrar una maleta, meter ropa y cosas y poner pies en polvorosa mientras recorro el mundo. Es sólo una idea por ahora, no se preocupen o preocúpense.
Es algo que siempre ha llamado mis sentidos. Moverme, un sitio hoy y otro mañana, eso de conocer gente, tanta como sea posible, ver lugares, buscar la belleza que todo tiene, ver de cerca el dolor y la tristeza que son a veces más bellos que otras cosas, ver amaneceres, anocheceres, ver días y noches y tormentas y soles. ... 


Esto se quedó y probablemente se quedará incompleto porque me han dejado en blanco, desastrosamente en blanco. Hay cosas que definitivamente no me gustan. 

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