Ni ella ni yo pensamos disculparnos por nuestras palabras. No se disculpa el sol aunque queme ni la luna aunque en ocasiones aterre. Yo amo, todo aquello que pueda ser amable, y como me rehúso a esconderme, he aquí mi escape.

27 sep. 2013

A veces

A veces no puedo dormir. A veces las voces de mi vida, pasado, presente y futuro, se dedican a dar una sinfonía interminable mientras cuestionan mis decisiones. A veces estoy a punto de caer, tan cerca de dar un paso irrevocable y mandarlo todo por la borda porque es mas fácil. A veces no quiero más compañía que la mía propia, no quiero más voces que las mías. A veces no quiero que nadie me llame pequeña, ni suya, ni que intente entenderme o darme lo que quiero porque odio enormemente la idea de que alguien lo sepa mejor que yo. A veces quiero marcharme, decirle adiós a todo y simplemente empezar de cero en algun rincón cerca al fin del mundo. A veces quisiera que no me aterraran. Me preocupa, me aterra y me incomoda que digan ciertas cosas que dan miedo, nunca me ha gustado que me digan que me aman o que me quieren o que se quedaran (hablando de parejas), porque no lo creo, no les creo, ni me creo a mi misma. Yo no puedo decir que me quedaré, no voy a hacerlo, ni diré que amaré por siempre, eso no lo sé, menos aun diré que no voy a embarrarla. Puedo tratar, si, y hago mis más grandes intentos, cuando quiero. Cuando realmente es lo que busco, pero he pasado años encontrándome en ese punto donde ya no busco, donde no quiero más que a mi misma, no esperes que lo intente, no sacrificaré mi autonomía ni tantos años de intentos.
A veces no quiero saber nada de nadie, menos aun de quienes me quieren. A veces quiero sólo desaparecer y no tener que saber de nadie ni de nada por tanto tiempo como quiera.

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