Ni ella ni yo pensamos disculparnos por nuestras palabras. No se disculpa el sol aunque queme ni la luna aunque en ocasiones aterre. Yo amo, todo aquello que pueda ser amable, y como me rehúso a esconderme, he aquí mi escape.

19 sep. 2013

Digo yo, hay cosas que deben decirse.

Dilo así, yo espero, no, eso no suena bien, yo exijo, eso está mejor, que presentes si no la misma, al menos una confusión mental similar a la que tengo en estos momentos.
Estamos pasando de estados de felicidad, casi de euforia, a estados de negación, de preocupación, de curiosidad, de frustración, de tristeza, de mil y un cosas más. Todo por culpa de un simple individuo.
¿Sabés lo que se siente?
¿Sabés lo frustrante que es querer aparecer ante una puerta y sentarme a conversar, a preguntar, a simplemente reír un rato?
Y no poder. Che, porque no puedo.
Físicamente no puedo. Y eso me enerva. Eso hace que pierda una parte de mi autocontrol.
¿Sabés lo bien que se siente eso de ver que hay alguien que entiende tus ideas, tus demonios, (¡carajo! ¡Que se dirige a ellos por nombre propio y los reconoce!) tus miedos?
¿Sabés el miedo que me da encontrar que te parecés tanto a mi? (En las cosas más insignificantes y en las más grandes). Es aterrador.
¿Entendés vos, como entiendes otras cosas (a mi, supongo), que cuando sonreís, cuando hablás, cuando jugás a ser cruel, nosotras nos divertimos, nos deleitamos, nos sentimos bien, donde queremos estar?
Digo yo, sería injusto que me pasara sólo a mi. Que sólo yo lo pensara. Y podría pasar.
Pero creo que no, espero que no. Espero que tengás tantas ganas de dormir como yo (o que estés durmiendo), espero que estés soñando o pensando en lo difícil que sería sobrevivir a semejante ritmo (hay que dormir, por todos los santos), espero que la hayás pasado tan bien como yo (independientemente de todas las contras, confusiones y sentimientos encontrados que esto me cause), espero no ser la única que se banca las dudas y las ideas.

('Aunque me ofrecieran todo el oro del mundo, lo cambio en un segundo por un beso tuyo' Tommy Torres. (Ya fue, me he puesto cursi con la música y todo))

Pienso culparte de todo, de la primera, segunda, tercera, cuarta y quinta guerra mundial, del agujero en la capa de ozono, del deshielo de los polos, de la muerte de insectos en las casas, de la condensación del aire en el ambiente, de la electricidad que se siente. Pienso culparte de mis descuidos, de mis ideas, de todo lo que surja de semejante confusión y caos de palabras porque, vaya si no, es un poco caótico.
Pienso hacerte personalmente responsable. Y tu aceptarás la culpa junto con la responsabilidad porque, si acaso te pareces tanto a mi como yo a ti, será lo que estás esperando, sería la mejor ventana para darte participación en nuestro baile.

Juguemos, pues. Y veamos que ocurre. Y esperemos. Entre euforia y miedo, que la trama sea siempre mejor que el desenlace.

¿Sabés que pasa cada que hablás? ¿Cuando jugás con acentos o cuando simplemente te reís? ¿Cuando sonreís o cuando te quedás callado intentando no decir todo de golpe? Pasa que yo empiezo a entender que el tiempo si puede detenerse en un instante cuasi perfecto (va, que la distancia arruina la perfección de todo). Pasa que empieza a preocuparme, no el qué o el cómo, sino los cuandos y dondes, y eso puede ser tan bueno como peligroso. Pasa que veo que me encantás y que tu sonrisa me hace sonreír a mi y que todo se enreda entre hilos rojos. (Los dichosos hilos rojos que siempre me preocupan).

Ya fue, me paso de cursi, me paso de melosa y me paso de exagerada, creo, pero si no lo saco no podré concentrarme el resto del día (¿y será que así sí me concentro?).

No sabes la de puntos que ganaste simplemente por saber reconocerlas y dirigirte a ellas. Casi nadie les reconoce, aún menos les hablan tan directamente, gracias.

Y bueno, a ver cómo sobrevivís a las dudas, porque lo que soy yo, he quedado completamente inquieta por saber cuál sería la contraparte a la canela, el chocolate y las fresas.



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