Ni ella ni yo pensamos disculparnos por nuestras palabras. No se disculpa el sol aunque queme ni la luna aunque en ocasiones aterre. Yo amo, todo aquello que pueda ser amable, y como me rehúso a esconderme, he aquí mi escape.

24 sep. 2013

Día extraño

Como la vela que se prende y me rescata de la oscuridad. Como esa calle que me lleva al sitio al que quiero llegar.
Me gusta como eres - Jarabe de Palo.

Si, bueno, no hay mucho que se pueda hacer al respecto cuando me da a mi por recordar esas canciones interesantes e importantes. Al final la nostalgia es nostalgia y cuando te quedas dormida en clase recuerdas que había un personaje X que solía estar ahí para parchar contigo y no dejarte durmiendo sola.

Siempre hay cosas curiosas que observar, siempre hay algo diferente. Desde que el sol hoy se sentía un poco apagado, aunque el soporífero calor del medio día seguía siendo el mismo. La lluvia, curiosamente, no siempre logra cambiar las cosas. Sin malentendidos,  a mi la lluvia me pone en un estado de paz relativa, también de nostalgia, también de soledad, también de sensibilidad. Cuando llueve y saltan todos los recuerdos, y mira que hay recuerdos, y todos deciden jugar a una y hacerme saber que no se han ido. Y luego aparece esa sensación que tanto llevo ignorando, eso de no querer hacer nada de nada, ni saber nada de nadie, porque todo lo que quiero es quedarme sola en medio de mis letras. Mira que normal no soy, eh, y al final acabo entendiendo que tampoco voy a serlo alguna vez, por lo que acabo siempre reconciliándome con mis pocas ganas de hacer, de saber de la gente, de preguntar o de siquiera abrir los ojos.

Hoy no entendí, o no pude ver, ese detalle que siempre busco en mi camino a casa. Técnicamente son varios, desde el par de guitarristas que vi un día y que me acompañaron un tramo mientras discutíamos sobre filosofía y vocaciones, hasta la extraña pareja que se sienta todos los días, ya sea en una tienda o la otra, ella con uniforme y él de diario, y se abrazan y conversan. Tampoco encontré a aquel intento de chico rudo que solía hacerme reír, o que se reía de mi, ya no supe qué era, porque todo se complicó, porque el mundo se movió. Y tampoco vi a aquel viejo-nuevo amigo que jugaba a levantarme del suelo y girar conmigo, y aunque yo no lo admita extraño eso, porque él de mi no quiere saber. Y tampoco le vi. Es curioso como sencillamente se me olvida su existencia, a pesar de todo el caos en el que mi mundo está sumido por su culpa, y aún así ya no tiene la misma relevancia. Claro que importa, si, las primeras veces importan (cómanse la cabeza pensando qué primera vez, no me importa), pero el mundo sigue moviéndose. La vida sigue andando, y nuevas personas ocupan los lugares vacantes. Y nuevas ideas y nuevos deseos y nuevas metas. 

Y hay otras cosas, cosas que toman más fuerza y echan más raíces dentro de mi. Son ideas, ideas mías y por eso doy gracias, ideas referentes a mi y a las personas eternas, no a novedades ni clics ni nada, porque no quiero nada de eso involucrado. Pero si, son ideas que siguen creciendo, que evolucionan, como evolucionan muchas cosas, en especial cuando las razones crecen. Idea principal, la de siempre, poner pies en polvorosa tan pronto pueda y no mirar atrás. No se preocupen, a ella me la llevo, igual que a mis chicos, y si acaso a mis libros. Nadie más me llevo yo, no tengo planeado llevarme nada que haga peso, porque aún hay mucho por ver, mucho por hacer, mucho por decir y yo quiero jugar. Otra idea, la recurrente, queda mucho tiempo y mucho por hacer y todos empiezan a volcarse sobre mi. O la otra, que aún hay escalones en los que no me he subido y que me son requisito indispensable para otras cosas. O esa otra idea, la de querer ser libre y andar por mi misma, siendo yo, siendo buena, siendo mala, siendo simplemente eso que quiero ser y sin necesidad de rendir cuentas o dar explicaciones. 

Y pensar que falta tanto tiempo. La compañía no importa, sé que ella estará conmigo donde sea que esté, a mi lado o en esencia, ella está. El resto es bastante irrelevante, mis chicos seguirán conmigo, lógicamente, sin ellos no podría ser yo, sin que sean un par de celosos que rayen en lo absurdo. Pero de resto, de resto no lo sé. El resto es un borrón, un amasijo de caras nuevas, de gente por conocer, de vidas por conocer y por querer. Y yo, que suelo ser siempre tan controvertida, tengo una simple certeza, debo, por fuerza, ir a conocer ese sitio en el que probablemente habría vivido en una vida anterior. De existir vidas anteriores, de existir todo eso en lo que suelo creer, de ser el tiempo cíclico. 

En fin, hoy he pensado en variedad de cosas, especialmente en lo extraño que es que haya dormido sola en la universidad, creo que extraño mi parche, pero es normal cuando no eres amigo de alguien. Al final también resulta que pensé que hace tiempo no veo caer rayos desde el balcón y eso es algo digno de ver, sea la hora que sea.

(Como dato curioso, sigo pensando en lo curioso que es que la gente cuya compañía me agrada y hace de mis días algo hasta deseable, en medio de tantas superficialidades, sea la misma gente con quienes no puedo estar siempre (Desde mis amigos, esos que amo con el alma, hasta esas personas que me gustan platonicamente, esos que simplemente me inspiran). ). 


En fin, ha sido un día extraño.



(P.D. Esto era lo que iba a publicar ayer y olvidé hacerlo, así que perdonen la demora)

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