Ni ella ni yo pensamos disculparnos por nuestras palabras. No se disculpa el sol aunque queme ni la luna aunque en ocasiones aterre. Yo amo, todo aquello que pueda ser amable, y como me rehúso a esconderme, he aquí mi escape.

25 oct. 2013

¿Cómo carajo arruinan mi escritura? Pues haciéndolo.

Estaba escribiendo y lo arruinaron. ¿Cómo carajos puede alguien arruinarme la escritura?
Pues se puede. Punto.
Y la parte mala que llevo dentro se regocija en su crueldad, y la parte buena que tengo está lo suficientemente cabreada por no poder seguir escribiendo como para que no le importe mucho.
Mi lado cruel no se va tan rápido. La furia se va, la rabia, el dolor, la tristeza, todo eso se puede desvanecer en cuestión de horas. ¿Mi crueldad? Esa tarda mucho más, a ella le gusta quedarse y, dado que sale tan pocas veces, es difícil hacerla marchar.
Gracias, jodídamente gracias, acabas de ser la cereza para el peor día de la semana.
Yo no sé dormir estando cabreada, no sé moverme estando furiosa. Carajo, como odio esos comentarios.
Y un cuerno. Al diablo con ello, no, no es solo un desgraciado corazón roto lo que me mueve. ¿Con eso se vive, sabes? Si, te jode, te jode mucho cuando quieres querer de nuevo, cuando quieres intentar algo nuevo, pero se vive. Y carajo, las preguntas que puedan venirme a la mente no tienen nada que ver con toda la porquería de relaciones que haya tenido. Pfff. Como si alguna vez hubiera necesitado una carta blanca. Si tengo curiosidad, pregunto, si me responden, bien, si no, también. Eso no me va a matar.
Era un juego divertido, si, pero hay comentarios que podías mantener de dientes para adentro.
Resumen, estoy cabreada y tengo muchísimas ganas de ser cruel. Pobre mundo que se acerque a mi, no estoy de ánimos para sonreírles bondadosamente.
Gracias, jodidas gracias, acabas de despertar uno de los aspectos que más odio de mi.
Largo.

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