Ni ella ni yo pensamos disculparnos por nuestras palabras. No se disculpa el sol aunque queme ni la luna aunque en ocasiones aterre. Yo amo, todo aquello que pueda ser amable, y como me rehúso a esconderme, he aquí mi escape.

14 nov. 2013

Había una vez...

Como si fuera muy sencillo creer en cuentos de hadas a estas alturas.

Lamento mi ausencia (esto no significa que esté todo bien), han ocurrido mil cosas en mi mente y créanme cuando les digo que soy más perjudicial que beneficiosa estos días.
Al final ni siquiera soy capaz de obtener esa liberación de energía a nivel físico que quería (Condenado cuerpo que no entiende que en mi lucha por hacer las paces con él hay cosas que aún no puedo manejar, sus desplantes, por ejemplo).
Tampoco soy capaz de jugar como pensé que podría. Una cosa es saberlo, ser consciente de la idoneidad de un individuo y de lo adecuado que sería. Es diferente intentar. No puedo. Simplemente no hay un clic necesario para que yo quiera siquiera intentarlo.
Seguiré desaparecida, supongo. No soporto mucho estos días, me quiebro rápido pero ni siquiera eso puedo tener.

Cuídense.

Colorín, colorado ...

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