Ni ella ni yo pensamos disculparnos por nuestras palabras. No se disculpa el sol aunque queme ni la luna aunque en ocasiones aterre. Yo amo, todo aquello que pueda ser amable, y como me rehúso a esconderme, he aquí mi escape.

12 feb. 2014

Y yo, que estoy pidiendo que me perdonen, debo estar mil veces peor de lo pensado porque tanto como estoy al borde de las lágrimas como estoy realmente deseando que me digan que todo va bien. 
Realmente, creo que empieza a asustarme.

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