Ni ella ni yo pensamos disculparnos por nuestras palabras. No se disculpa el sol aunque queme ni la luna aunque en ocasiones aterre. Yo amo, todo aquello que pueda ser amable, y como me rehúso a esconderme, he aquí mi escape.

18 sept 2013

Como la fuerza que sostiene el brillo. 
Somos volubles. Sabemos como amar en nanosegundos y luego todo se cae y sabemos como llorar y romper.
Gracias al cielo nos tenemos la una a la otra, y la tenemos a ella. 
Ella nos salva de nosotras mismas. 
Amamos a esos elefantitos que nos va dejando en el camino. 
La amamos.

Y no sabe sino volverlo más extraño. Después de quedarse analizando una supuesta verdad general, la conclusión fue que no seria bueno. Yo lo . Pero claro, si luego dice con tanta alegría que le agrada la idea de poder seguir viéndonos, uno se enreda.
Yo no quiero enredos. En ese juego pierdo yo.
En casi todos pierdo yo. Cosas que no quiero sacrificar.
La falta de etiqueta, eso me gusta. Eso me perturba. Es más fácil si simplemente dices no y ya.
Pero vamos, ¿quién se puede resistir a un David de Miguel Ángel?
Nosotras.
¿Que no sabe hacer algo más que jugar a dos bandas?

And that's how you screw things. 
I'm so messed up that I never ask for anything you are not willing to give but I never ask for this.
I don't need some other tragic love story.
Thanks but no thanks. 
That's the easiest way to push me away.

Esta vez me pregunto, y sumamente en serio. ¿Belle, querida, a qué estamos jugando?
Te vas a quemar, aunque que amas el fuego, pero las condiciones externas del juego te son adversas. Te vas a romper.

17 sept 2013

Siempre reiré. No soy buena para mantener la seriedad de un tema. Simplemente me río.
Y sí no río, no está bien. 
Pero ten en cuenta, que yo ría no significa que no ponga atención. 
Me burlo de todo, casi de todo, de lo serio y de lo importante. 
Hay cosas que me parecen hilarantes y no es nada personal. 
Simplemente es así.
Por ejemplo, los prejuicios y las condiciones de la gente (condiciones tipo condicional que se requiere para que otra cosa se cumpla).
Al final, si algo es considerado inamovible, fijo, establecido, para mi será causa de risa.
No creo de a mucho en verdades absolutas, unas cuantas nada más.
Empiezo el día intentando convencerme a mi misma de varias imposibilidades así que ... no me esperes despierto, mi mente no llega hasta los mismos rincones que la tuya, yo sigo de largo.

No funciono como creen

Entonces nosotras nos enteramos que el pequeño elefante tiene razón, aunque para nosotras pasa inadvertido.
Dice que somos coquetas, que vivimos coqueteando y flirteando.
Supongo que será cierto, nadie me conoce más que ella.
La verdad es que si me pongo a pensarlo detenidamente, tiene sentido. Yo trato a la gente como me gusta ser tratada, les miro a los ojos o dejo que mi mirada vague (me cuesta mantenerme en este mundo si algo no me interesa) pero les escucho. Y me preocupo. Y les regaño y sonrío y hago bromas. Y soy demasiado torpe y cariñosa. Soy demasiado cursi, me encariño demasiado rápido (un día basta) y considero a quienes quiero como míos. Si alguien me parece interesante buscaré hablarle o compartir tiempo con él/ella.
¿Eso es flirtear?
Vale, supongo.
Supongo que será así.
Yo coqueteo, si, con quienes me gustan. Porque es divertido, no puedo dejar pasar los instantes de diversión, porque se siente bien, porque me hace pensar.
Y a veces me trae problemas.
A veces no saben que estoy simplemente jugando, simplemente flirteando.
Y no sabes lo que jode que alguien que te agrada se encarrile y arme una película de miedo contigo porque confunde las señales. Así es como me alejo.
Míralo desde mi punto de vista, yo no funciono igual a la media. Por el contrario.
Si a mi me gusta/llama la atención/atrae alguien, no voy a flirtear con él (o ella, aunque esto último es parte de una broma generalizada).
Yo me paralizo cuando mis hormonas salen a jugar. Me quedo sin parla, y mira que dicen que soy parlera.
Dicen por ahí que si yo quisiera podría conquistar a cualquiera sólo con mi lengua.
Y yo no lo creo. Si es alguien irrelevante, quizá, pero aquellas personas que para mi son importantes hacen que me quede sin argumentos.
Yo me quedo muda, helada, cuando son mis sentimientos los que afloran a la superficie (los románticos).
Por eso tantos se confunden, creen que es lo opuesto, y yo nunca he dicho algo así.
Siempre he admitido que si me gusta alguien me voy en blanco, no veo por qué se confunden.
No, no es para 'atraer su atención' o para 'desviar su atención del hecho de que me gustan'. Es que no me gustan.
Punto.
¿Que por qué acabé hablando de esto?
Será porque últimamente todos parecen creer que mi parla y mi atención es sinónimo de atracción y me están empezando a reventar la paciencia.
¿Cambio y fuera?

El día que ella se entere de cómo hemos estado jugando, decidirá tomar control y deshacerse de nosotras. Vamos que mi sentido de auto preservación lo tiene es ella.

I refuse to admit it or even to let it happen. Enough I've had with all the past tears to add new ones to the list.
Te juro que un día de estos, uno de estos días, tanto romanticismo nos matará. Si no es de necesidad y ganas, será de sueños rotos. 

16 sept 2013

Leave out all the rest

When you're feeling empty, keep me in your memory and leave out all the rest. 


Soñé que estaba perdida, tu estabas tan asustado.
Pero nadie escuchaba, a nadie le importaba.
Después de mi sueño, me desperté con miedo.
¿Qué estoy dejando cuando acabe aquí?
...
Así que si me rescatas, quiero que sepas.
...
Y cuando sea hora, por favor, olvida todo lo malo que hay en mi, todos mis errores.
Ayúdame a dejar atrás cualquier razón para ser extrañado.
No te resientas y cuando te sientas vacío,
llévame en tu memoria y saca todo lo demás.
Deja todo lo demás afuera.
...
No tengas miedo,
he vivido mis latidos,
he compartido lo que he hecho.
Soy fuerte en la superficie pero no hacia el fondo.
Jamás he sido perfecta, tampoco tu.
....
Y si vas a rescatarme, debes saber.
...
Cuando sea mi hora, olvida mis errores.
Ayúdame a dejar atrás las razones para que me extrañes.
No me odies, cuando te sientas vacía llévame en tu memoria,
deja afuera todo lo demás.
Olvida todo el dolor que has aprendido a ocultar tan bien,
Pretendiendo que alguien más vendrá a salvarte de ti mismo.
No puedo ser quien eres.
....
Cuando sea mi tiempo, olvida lo malo que he hecho,
ayúdame a dejar atrás cualquier razón para que me extrañes.
No tengas rencores,
cuando te sientas sola, llévame en tu memoria,
deja afuera todo lo demás.
Olvidando todo el dolor que llevas y que has aprendido a ocultar.
Pretendiendo que alguien más vendrá a salvarte de ti misma.
No puedo ser quien eres.
No puedo ser tu.

Mi versión de "Leave out all the rest - Linkin Park". 

Letter from a damned. I need you to show up.

We all have a breaking point.
We all have someone who brings out the worst in us.We all have someone we don't want to see because makes us be all we don't want to be.Have you imagined how it is to live with such a person?Have you ever thought how it would be dealing with that someone every single day of your life?And it happens that, when you're faced to that breaking point, you can't breathe well, if you're me, at least, you won't even be able to think clearly. Nor you or your abilities would ever be enough to satisfice that person who's your breaking point 'cause the only reason of his life is to break you, to destroy you, so who cares if you try?No one cares if you're about to fall in pieces, they only care if you fullfil their expectations. Let's be honest, you're in this world to be useful not to be happy. I guess.But sometimes you also have a point of rebuilding. Someone who makes you feel complete again, something that fills your heart and soul. Someone who rescues you. I guess I had him, he made me feel alive when I was dying.And then he left. I'm here just waiting for something to be my point of rebuilding again because this situation just keeps getting worse. I'm about to fall in pieces. I need you, I need someone.I don't want to keep carrying everything by myself. So, would you please show up?
I still love you, dear, even if I'm not the one who's going to rebuild your life. 
Que si he cambiado, pregunta.
Cariño, la pregunta sale sobrando. Es casi innecesaria.
Claro que he cambiado. Contigo tenía miedo de ser yo, de dejarte ver lo que escondía. Contigo me aterraba no estar a la altura de tus chicas. Ahora eso me vale nada. Ahora es irrelevante. Y no me interesa.
Que si he cambiado, me extraña la pregunta, tu me conocías bien, sabes que tarde o temprano cambiaría.
Me extraña que debas preguntar, solías conocerme como tu propia mano, creías tu.
Claro que he cambiado, tu ya no estás y yo seguí adelante. Esta es una historia con la que ni para recuerdos retrocedo.
Claro que cambié, así como tu dejaste de ser ese alguien que una vez amé.

Yo cariño que nuestra reacción inicial es siempre violenta, pero amor, no tenemos otro par de lentes, deja de darte de cara contra todo.

Yo solía creer en la perfección, antes de que me rompieran, antes que me destruyeran. 
Ahora a duras penas creo en la conveniencia y en la posibilidad de hacer feliz a alguien.
Perfección es algo que no espero ni prometo, incluso aunque sueñe con ello.
Tiene toda la pinta de ser una de esas noches donde no quiero dormir porque me preocupa quien me esperará en brazos de Morfeo. 
Yo como que me busco qué hacer en vez de dormir.
Nosotras somos humanas, ¿cierto? (Aunque muchos digan lo contrario)
Y tenemos impulsos, ¿cierto?
Y hay impulsos que, bueno, que son así.
Yo un día dije que tenía ganas de hacer algo físico, que besar contaba como algo físico.
Y también he dicho que me gusta jugar.
Resulta que en uno de esos impulsos que Belle tiene y que deja caer en mi mente como gotas de agua sobre roca, a ella se le ocurrió que sería divertido jugar un poco.
Al final espero que el juego no nos gane.
Total, no hay con quién jugar.
(Algún día, quizá, te diré por qué me gustan tanto tus preguntas.)
Nunca he negado mi afición por los besos y los juegos. Nunca. Sería negarme a mi misma.
Se le llama antojo, y no siempre se va tan fácilmente. 
La culpa es de esas conversaciones donde prometes honestidad.
Claro, la que se queda con el antojo soy yo.
Necesito algo en qué ocuparme, antes de aparecer en la puerta de un alguien que obviamente no quiere verme.

15 sept 2013

Hay días como hoy

Hace cierto tiempo hubo alguien, alguien que dijo que le gustaba eso de que yo tuviese opiniones para todo. Decía que el que fuera tan diferente de lo normal y tan sensible era algo atractivo. Días como hoy me pregunto por qué le permití irse tan fácilmente. Yo sé por que se fue, yo lo permití porque aunque malvada y juguetona, no soy cruel, pero a veces creo que fue una mala idea.
Días como hoy, necesito tanto de alguien que este de mi parte. Alguien que me abrace mientras lloro de ira y frustración. Así como él hoy, cuando entendió que estaba demasiado furiosa y frustrada.
Hay días en los que me pica un bicho curioso, uno que cree que será un buen día y se dedica a hacer eso que nunca hacemos. Y todo para que al final del día el mundo se caiga porque soy incapaz de hacer algo, porque no se me da bien, nada que implique coordinación se me da bien, incluso si quiero hacerlo, si pongo empeño en ello. Y no sé manejar la sensación, es frustrante querer algo y no tenerlo, y que no te permitan lograrlo. Es triste saber que la mayoría te considera en función de si haces bien o no las cosas, de si eres un cerebrito o una oveja negra. Yo quiero ser la oveja negra. Estoy harta de ser el cerebrito. Estuve años callándome los gritos cuando alguien mencionaba mi nombre seguido del epíteto de nerd o de que era la mejor estudiante. Yo amo ser nerd, ser quien soy, si, pero eso no es lo único que soy.
Y el día se va al traste cuando entiendo que quien más tiempo convive conmigo apenas y sabe que odio eso, que soy incapaz de muchas cosas, malas específicamente, pero aun así todo lo ve mal. Cuando después de tanto esfuerzo lo que me dan es un regaño y un grito, una mirada asesina y un gesto serio, eso arruina lo que ya de por si estaba mal.
Y hay días en los que me gustaría que alguien gastase aunque fuera un mínimo de atención en mi, en sacarme una sonrisa, en decirme que le gusto hasta con mis opiniones para todo y mis metidas de pata y mis despistes del carajo y mi jodido genio tan voluble. Alguien que entienda que la ira me hace saltar las lágrimas, que me han condicionado a ser buena en todo y que me aterra no saber hacer algo. Alguien que este un poco más dispuesto a cuidarme que a juzgarme.
Hay días en los que me quedo al borde de las lágrimas y me pregunto qué estará haciendo esa persona que se supone es mi otra mitad pero que aun no es parte de mi vida.
Y hay días como hoy.

14 sept 2013

Puede que al final del día yo no crea incluso en mi misma pero siempre creo en ti. Yo creo en ti con los ojos cerrados y las manos atadas. No creo en mis capacidades pero creo que tu las conoces. No creo en mi valor pero creo que para ti valgo algo.
Yo no suelo creer en mi, casi nunca lo hago, pero siempre creo en ti, todo el tiempo, y esa es una de las certezas en las que se basa mi vida.
Ese es uno de los ejes sobre los que gira mi mundo.
Yo creo en ti, aunque no siempre en mi.
Lo dije pensando que sería una forma de sacarme todo el dolor de encima, pensando que así lograría dormir en una noche que se veía tan oscura y dolorosa como solitaria.
Yo lo dije pensando que de esa forma podría dejar de pensar en sus ojos, sin embargo no había creído que funcionaría. Ahora lo creo, me lo creo todo. 
Ahora creo con todo lo que tengo que va a estar bien, que yo estoy bien.
Que le quise en algún momento y que hoy, hoy me quiero a mi y a Belle, hoy somos nosotras. 
Hoy la luz brilla, incluso de noche, y amo eso.

13 sept 2013

Siempre sabemos

Yo pude haber llenado su vida de notas, de letras, de líneas y figuras. Pude haberle llevado hasta el borde mismo el horizonte (Cual buena seguidora de Cortázar) o pude haberlo sumido en el más profundo abismo de pasión. Y sin embargo no hice nada. Tu dirás, nada, como si fuese algo simple, como si me hubiera dejado ir en el olvido y hubiese desistido. Déjame decirte, querida mía, que nada he hecho tan difícil como dejarme ir, como desistir y no haberle llenado de arte. Nada hubo que requiriese mayor fuerza de voluntad.
Es simple, cuando alguien desea quedarse, tu le das miles de razones para ello. Mas si lo que desean es irse, marcharse, no los vas a detener, porque está bien, porque están en su derecho, porque pueden, quieren, les da la gana y no tienen miedo.
No vamos a llenar la vida de alguien que se va, de alguien que quiere irse, porque acabaríamos llenándole de nosotras y eso nos vaciaría.
Pudimos haber llenado su vida, su alma, pudimos haberle dado consuelo. Y nada costó tanto como no hacerlo. Supongo que siempre supimos.
Siempre supimos.
Siempre sabemos.
Siempre escogemos ignorar lo que tan firmemente sabemos.
Siempre nos dejamos a la esperanza.
La esperanza casi nunca cumple.
Cual buenas seguidoras de la vida, de las letras, de los infinitos mundos de un universo interminable, sabemos que en otra vida le veremos nuevamente, quizá esta vez será como debió ser, quizá esta vez no habrá nada, como sea que ocurra, no hay lamentos. Siempre supimos.
Lo malo de siempre saber es que al final no hay culpables, no, porque tu sabías todo y no puedes culpar a alguien de algo que tu sabias que ocurriría. Así acaba, Belle, querida. Y yo sé que lo que tu te preguntas es eso que casi todos me han preguntado alguna vez: '¿Por qué, siendo yo como soy, no tengo alguien a mi lado?'. Es por eso. Porque acabamos prendadas de gente equivocada, de gente que no nos permite llenar sus vidas de letras y arte. Pero bueno, al final, tenernos a nosotras es mejor que nada.
Siempre sabemos.
Siempre supimos.
Espero que no siempre sepamos porque le quita diversión al asunto.

Nota mental, deja de seguirle la corriente o el juego a todos que no todos saben diferenciar entre juego y realidad.

11 sept 2013

Estrés a mil y pocas ganas de nada

¿Alguna vez has pensado en los qués y para qués de todo lo que haces?
¿Te has preguntado por qué condenada razón haces lo que haces día a día, noche tras noche?
Resulta que yo si. Y siempre mando a callar a esa condenadamente inoportuna voz de mi cabeza.
Resulta que no tengo ni una maldita idea de por que rayos hago todo esto.
Sabes, Belle, yo si te escucho. Diariamente, constantemente, y escucho tus gritos. Los siento en la piel. Eres tan mía como lo soy yo de ti y me duele y me quema y me destruye escucharte gemir y llorar en silencio cada que me soy desconocida a mi misma.
Yo sé, mejor que nadie, que este no es mi lugar. No hace falta que me recuerden que por alguna extraña razón estoy aquí, estoy en medio de esto, cuando encajo mejor en ese otro lugar. Yo lo sé.
Resulta que no puedo hacer lo que deseo, lo que amo, por razones que me son ajenas. No me vengan a mi con eso de 'tu único obstáculo eres tu', porque carajo, no soy una isla. Ni aunque quiera puedo ser una isla. Y hay demasiadas cosas que debo tener en cuenta antes de decir que me largo. Antes de decir que todo vale nada, antes de cambiar el color de mi cabello, antes de tatuarme, antes de romperme los huesos con algún deporte extremo, antes de poner pies en polvorosa y largarme a donde pueda ser yo misma sin que me prohíban serlo.
Yo soy así, soy revolucionaria, soy inconformista, soy perfeccionista, soy pacifista y a la vez rebelde. Soy todo eso que no encaja detrás de un escritorio, que no encaja en una oficina. Yo no logro verme a mi misma detrás de un cajón de madera firmando documentos y planeando. Eso no despierta nada dentro de mi. Si, hay aspectos, partes interesantes. Los cómos y por qués, los seres humanos involucrados, siempre me ha gustado la mente humana y su manipulación. La parte de las predicciones del rebaño, la parte de los procesos que se cumplen. Sin embargo a mi los números nunca me han causado nada más que un leve interés, apenas y se me dan medio bien. Mi alma no vive en eso, no en el conjunto completo.
Lo mio es más el arte, más las letras, un todo de arte y letras. Lo mio son emociones, vidas, mundos plasmados en algo tan universal como la respiración. Y si, intento encontrar un motivo para todo esto, para el ser tan cruelmente traidora de mi propia alma, hay uno solo, con nombre y apellido incluido, y no puedo omitirlo. Tengo carcelero/a, por llamarle de cualquier manera, y no sé rebelarme en su contra. Ese deseo eterno de complacerle y de despertar su orgullo puede más que mi amor propio, si es que tengo amor propio.
Esto no es nada más que uno de los muchos episodios en los que acabo preguntándome qué carajo hago aquí, mientras las voces en mi cabeza lloran inconformes con nuestra decisión y destino, y me respondo al tiempo que el único motivo de estar aquí es intentar sobrevivir mientras trabajamos en la casi imposible tarea de hacer feliz a alguien que parece sólo poder ser feliz al criticarnos.
Necesito sacarlo, deshacerme de un poco de la frustración que me produce este estado. Y pensar que aún falta tiempo por cumplir antes de ser libre.
Bueno, buen viaje y buenas noches, iré a cumplir los requisitos que esta condena me impone y a soñar con que estoy en otro mundo, otro tiempo, otra vida, una llena de arte y letras, una que si quiera vivir.

10 sept 2013

Cuando todo lo que oyes es algo especifico, es difícil no acabar creyéndolo.
Más aún si al final ni siquiera 'esas' personas pueden decir lo contrario.
Yo sé que los corazones rotos se sobreviven, he sobrevivido.
Pero las crisis existenciales, esas no sé. Eso de no tener fe en ti mismo es un poco más complicado.
Digo, si fuera tan fácil, no existirían ni Belle ni nadie más.

Y todo sigue yéndose por el desagüe, los sueños, los ideales, los deseos. Y los miedos vienen a hacer de las suyas, igual que las depresiones.

Conversaciones Interesantes XLIII

- Y tu que jurabas que podías hacerlo bien, querida, estás ahora hundiéndote por el peso de todo y tus pocos deseos de seguir enredada en algo que ni siquiera te inspira.
- Mierda.
- No vamos a llorar por esto.
- Pero ¿Y si lo único que puedo pensar es que quiero llorar?
- Entonces llora, pero sigue siendo inútil.
- Calma, yo sé que es inútil. Completamente inútil. Y aún así, es lo que quiero hacer.
- Te recuerdo, querida, que siempre has querido las cosas más inconvenientes.
- Gracias, Belle. 
- A la orden.

* Ella no capta los sarcasmos, por lo que veo.
** Si los capto, prefiero ignorarlos.
Yo siempre he creído en eso de almas gemelas. Aunque ahora le encontré otro significado.
Y también he pensado siempre que no hay nada mejor que vivir en los brazos de ese alguien, cuando aparece, claro.

Ella es arte. Ella soy yo.

Y mientras espero que las musas terminen de decidirse por hoy, les presento uno más.

Ella es la artista.
No, no la escritora, no la literata, ella es artista.
Ella es quien se muere por la belleza, quien sabe que todo es tan hermoso como horrible.
Ella vive por suspiros.
Ella anda en las nubes, flotando casi.
Ella vive por y para la hermosura.
Ella se desvive por los atardeceres, por los amaneceres en climas fríos.
Ella despierta en medio de la noche para ver la luna, para ver las estrellas.
Ella se cae al caminar porque sus ojos están fijos en las nubes y en la luna.
Ella llora porque no cree poder imitar los colores de las mariposas.
Ella se deprime porque le cuesta trabajo definir sus lineas.
Ella rompe las hojas que no quieren dejarla moldearles.
Ella se siente en el cielo en medio de una papelería, de una tienda de arte.
Ella jura solemnemente que un día hará algo digno de mención, algo que conmueva.
Ella despierta aterrada en medio de la noche porque cree que no podrá.
Los colores se sienten, se llevan en la piel, en el alma, eso me dice.
No puedes aprender a fabricar un color, ni una idea, debes dejar que fluya como fluye el río, como cae la lluvia.
A veces desaparece, a veces me abandona y no hace acto de presencia por largos periodos.
Creo que hiberna, es mi explicación para su ausencia, o se deprime, tal vez.
Ella es un impulso eterno, permanente, que ha estado aquí desde antes que muchas otras, casi desde que empezamos.
Ella jugaba a rayar, a imitar formas, patrones.
Ella pierde la atención siguiendo los contornos, no puede evitarlo.
Se le van los ojos ante aquello que es hermoso, ante casi todo, para ella todo tiene belleza.
Ella suspira desde el fondo de su alma cuando el sol empieza a descender por el horizonte, suspira de tristeza, le encantaría perseguir al astro rey, suspira de dicha, la noche tiene un aura tan dulce y misteriosa, suspira de soledad, aunque sea a veces su mejor amiga, suspira de melancolía, la belleza lleva una soledad tan grande.
Y si la vieras cuando la mañana inicia, cuando logra vencer al cansancio y se encuentra con el amanecer. Sus ojos devoran ávidamente la imagen, el paisaje.
Le encantan los aviones, ver las nubes desde su mismo centro es un sueño eterno, una maravilla incomparable.
Persigue arco iris, incluso si nunca deja que aparezcan en sus obras.
Considera la lluvia y los rayos una de esas obras de arte en las que la naturaleza deja toda el alma.
Los bosques son una idea recurrente, un deseo permanente de perderse y encontrarse a si misma en el verde, en el café, en la oscuridad estrellada de una noche silvestre.
La ciudad es la jungla por excelencia. Los paseantes son como esas pequeñas pinceladas que llenan el cuadro de vida.
Todo está en su lugar, todo puede cambiarse de lugar. Ella sabe que hay siempre una forma de embellecerlo todo y que a la vez todo es tan hermoso como puede ser.
Ella entiende lo importante que es sentir un lápiz, un pincel, pintura o tiza o lo que sea, en las manos. Ella comprende la necesidad compulsiva de plasmar en un papel eso que ves, eso que sientes, aunque al final lo resultante sea una imagen sin sentido.
Ella es la que mueve los dedos compulsivamente y se agacha en la calle para recoger una flor.
Ella es la que hace mil imagenes mentales de cómo podría dibujar esto o aquello.
Ella es la que se siente bien con pinturas y tizas en sus manos.
Ella es la que ama el arte.
Ella es artista, ella busca la belleza donde sea, sin importar que sea.
Ella cree firmemente que el mundo puede ser explicado en un trazo.
Ella jura que las almas pueden perderse en el cruce de dos lineas.
Ella confía en la posibilidad de entender el secreto de sus ojos a través de sus lineas.
Ella busca las vetas del iris de los ojos de aquellos que cargan consigo una sombra oscura. La belleza de la oscuridad es algo sublime.
Ella vive en un mundo diferente, en un mundo de colores, de lineas, de pensamientos y posibilidades que pueda plasmar en el papel.
Ella es la artista que siempre he llevado dentro, que siempre lucha por salir, que siempre quiere detenerse y dibujar lo que ve.
Ella es parte de mi, una parte tan vital como yo misma.
Ella es arte y soy yo.

Y es tan sencillo como un hola

A veces es eso, algo sencillo que te recuerde la belleza de la simplicidad.
Hola.
Así como cuando eras chico y los amigos estaban siempre a la vuelta de la esquina.
Mucho gusto.
Lo decías porque lo sentías, porque incluso lo creías.
Y el nombre podía no importar, te lo juro, tuve muchos mejores amigos de una tarde cuyos nombres nunca supe.
Y la edad era irrelevante, y el color de piel y el dinero. No sabías si tus papas eran buenos o malos, ellos eran superheroes, los villanos más grandes eran tus hermanos mayores, y eran también los héroes más geniales.
Y las preguntas eran honestas, igual que las respuestas, y podías indagar sobre cualquier cosa porque existía una confianza tácita y sencilla.
Y eso es lo que me recuerda esto. Curioso hecho, no muchas cosas consiguen enredarse con mis percepciones infantiles.
Mucho gusto, una persona más, irrelevante y poco interesante, pensé.
Las conversaciones de cortesía no son muy lo mio, pero no se me da bien eso de ser cortante y mala, impulsos de tratar a todos como quiero que me traten, di tu.
Y aparecen con el juego que más me gusta.
Soy una curiosa, entrometida casi, si es que me lo permiten, en lo que a las personas se refiere.
Uno de mis juegos es preguntar, porque preguntando aprendes mucho.
Y hay reglas, otro punto a favor.
Tiene que ser honesto, no se vale esquivar, no hay aplazamientos, no hay repeticiones.
Reglas con las que yo no tengo problema en jugar, reglas que me gustan.
Y jugando te das cuenta que no es extraño eso de que existan almas gemelas (concepto que he robado).
Que es posible que haya otra persona en el mundo que sea tan parecida a ti como tu mismo.
Y es aún más curioso.
Y te recuerda esa época en que los amigos se hacían con la velocidad de un hola.
Cuando lo único que bastaba era estar ahí, aunque técnicamente no esté.
Y se convierte en un juego que esperas con ansias porque no sólo es curioso sino también interesante.
¿Hasta qué punto existen similitudes?
¿Hasta qué profundidad puedes entenderte con alguien que ni siquiera está en el mismo piso térmico?
Y seguimos jugando porque es divertido, porque es interesante, porque también es posible encariñarse con un juego, ahora que también con los jugadores.
Y bueno, seguiré jugando.
Encontrar alguien que sepa jugar con tus reglas, con tus convicciones y con tus ideas no es muy común.
Le sacaré provecho.
Y es tan simple como un hola.



9 sept 2013

Que no, que hay cosas que uno encuentra y no estaba buscando. 
Yo ni las busco ni las compro, parece que a mi esas rarezas de película me buscan solas. 
A todas estas, a mi eso del amor a distancia no me va, eso duele, y eso de repetir fantasmas y de revivir muertos tampoco. Los muertos se pudren y apestan. 
Pero no las busco y al final me encuentran. Y es tan común y tan extraño.
No te rías en su cara.
Seriamente, estoy considerando colgarme un cartel: << Venga y suelte sus extraños deseos reprimidos y su necesidad de amor acá >>
Total con o sin mi permiso así acaba.
No se te ocurra reírtele en la cara.
Es extraño.

6 sept 2013

Match de contradicciones

Match.
Esa es la palabra adecuada, supongo.
La lluvia y el olor a humo, a fuego, they match.
No me preguntes cómo, ni siquiera yo lo sé, aunque hay mucho aún que yo no sé, y sin embargo es así.
Tan así como que la noche sigue al día y como que aunque no las veas, las estrellas siguen ahí.
Siempre las ves, aunque ellas no sean simplemente un punto, son energía, como fuego y lluvia, como sal y azúcar, como humo y brisa. Como una de esas muchas dulces contradicciones de las que la vida está llena y que a la vez pasan tan desapercibidas que crees que no valen la pena.
Generalmente vale todas las penas del mundo el simple hecho de ver esas nubes de humo mientras gotas de lluvia las atraviesan. Es parte del ka. Es parte del orden natural y eterno. Es parte de todo. Lluvia y fuego, tan naturales como ajenos.
Y es poco, si sólo los menciono a ellos. Hay mucho más dentro de la bola de cristal, dentro de este globo con agua. Hay muchos otros leves contrastes, miles de similitudes y diferencias que pasan de largo incluso a observadores expertos. Y las dejamos ir porque queremos, porque no las vemos.
Aspiro hondo, el humo llena mis pulmones, me gusta como se siente.
Extiendo mi mano y las gotas la bañan, hay algo incluso tierno en la sensación.
Es diferente, diferente de todo lo usual. No se parece a la extraña y morbosa repulsión sensual que causa el atisbo de claustrofobia en que te sientes caer en medio de tanta gente. Encerrado entre tantos cuerpos sudorosos y desesperados. En medio de tantos cuerpos sin rumbo, sin valor, sin una mínima curiosidad de mirar a los ojos a quien tienen a su lado. Y todos se menean, todos se bambolean y de dejan llevar mientras el gigante de metal lo diga. Y allá van, a donde les lleve, porque él dirige, no te quepa duda. Y aunque todos lo odian, todos suplican libertad, todos anhelan un algo más que les evite el contacto indeseado, la falta de aire, la omisión del espacio personal, nadie se atreve a pedirlo. Todos temen, todos huyen, nadie dice lo que todos saben. Y es que, al final del día, al día siguiente, casi todos se sienten un poco reconfortados por ese obsceno bamboleo, por ese morboso contacto y esa sucia fricción de cuerpos sudorosos y repugnantes. Esos cuerpos vacíos que andan sin rumbo les recuerdan a ellos mismos, a ese montón de cascaras que tampoco tiene rumbo definido.
Y las pequeñas casualidades, las simples contradicciones se suceden y le dan valor y sentido a algo que probablemente no tenga ninguno en realidad.

5 sept 2013

Hay días en los que simplemente nos quedamos en blanco, en nada, y esa nada es hasta un poco agradable, creo.
Así que déjenme despertar cuando todo haya terminado. Cuando sea más sabia y mayor. 

Wake me up - Avicii

Pero yo tampoco sabía que estaba perdida, no tenía idea. 

2 sept 2013

Como había debido ser

En uno de esos extraños momentos de turbación fue que le conoció. Había sido nada más y nada menos que el momento preciso, el lugar, el día correctos.
Había sido uno de esos días donde cualquier rayo de sol era bienvenido, aún más lo iba a ser el sol al completo. Había sido un día de llanto, de miedo, pero había terminado muy bien. Ahora ella miraba hacia atrás, recordaba, y aunque la imagen era la misma, la veía con otros ojos. Aunque era cierto que el tiempo y la distancia llenaban todo de nostalgia, la nostalgia era ahora algo dulce, algo calmado y un poco sonriente. Ya no sentía un agujero dentro de su echo, ella creía haber olvidado como respirar profundamente pero empezaba a hacerlo de nuevo, ya las noches no dolían. Y los días lluviosos no tenían fantasma. No, ella no iba a pensar que ya todo estaba superado pero estaba empezando, eso si que era claro. Era un inicio, suave como una pequeña pendiente, pero iba subiendo, avanzando, ella lo agradecía. Tenía el presentimiento que la próxima ves que le viera sería como la primera vez, pero esta vez sin magia, sin sol, sin convicciones irrefutables y fatalistas. Esa vez seguro sería como había debido ser en un principio.
Que desagradable.
Era una cosa viscosa y blanda, algo molesto y perturbador. Contuvo el aliento durante un par de segundos, si vomitaba en ese momento la pasaría muy mal. 
Paso dos, listo, pensó.
Ya no le gustaban los malvaviscos, ya no eran tan deliciosos, ya no le provocaban ese deseo compulsivo de comerlos. 
Cuando las nauseas remitieron, sonrió. 
Era un primer paso muy satisfactorio.
Y un día, sin saber por qué, ella dejó de escribir. Dejó de pensar, sin explicar nunca sus razones. AL final, así como había empezado, todo terminó. Ella se encontró a si misma corriendo y saltando, ignorante voluntaria de aquello que la rodeaba, que la definía, y le gustó. Le gustó aquello, al igual que la asustó. Se aterró y quedó paralizada. La nada, al igual que la luna, tenía su embrujo particular, uno muy atrayente. Dentro de ella existía todo, todos los mundos posibles y todos los destinos habidos y por haber. Ella era todo lo que necesitaba. 
Alguien afuera quería entrar pero no era tan sencillo.
Un día, volvió a escribir.

1 sept 2013

El mejor regalo posible del mundo mundial

Hay algo que no todos saben de mi, aunque sea una de las cosas mas obvias. Técnicamente hay mucho que muchos no saben de mi, pero al final lo que más los sorprende es que me guste escribir, que me considere escritora. Y es que creo que incluso gran parte de mi familia ignora este simple hecho. Y qué pasa con eso, dirán, es normal. Lo que pasa con eso es que es uno de los detalles mas importantes al momento de hacerme regalos, cumplidos o de siquiera entender mis razones o reacciones.
Yo amo las letras, amo la tinta, amo todo aquello relacionado a mi arte. Y, como buena amante, también me gusta mantener y obtener instrumentos que me permitan sentirme identificada y hacer mejor lo que amo.
Toda la vida quise algo, creo que es de las cosas que más firmemente he deseado siempre, aunque no lo diga. Desde que vi a Jerry arrojarle tinta a la cara a Tom, cuando tenia unos 6 años, decidí que quería una pluma. Un estilógrafo. Elemento que considero una herramienta de escritura por excelencia. Puede no ser estrictamente necesario, bien, en el sentido de la palabra, pero tiene un algo que lo hace deseable. A veces, no sólo basta con saber hacer algo, debes convencerte a ti mismo y montarte en tu película. Yo me monté en mi nube hace años, cuando entendí que lo que amaba y me llenaba eran las letras, y que eso de coleccionar lápices, lapiceros y cosas por la linea no era algo tan extraño, si teneamos en cuenta que amo escribir, no lo es. Y resulta que siempre quise saber qué se sentiría tener mi propio estilógrafo, tener mi propia pluma, algo como tener el equipo que los escritores suelen tener. Sin motivo especifico, sin una aparente razón de importancia vital, simplemente un 'porque si' y un 'quiero'.
Yo que ustedes, lo compararía con ese amor por las cosas de marca, (creo)(?), o por ciertos accesorios. ¡Hay gente que compra zapatos, yo compro lapiceros!
Suelen decir que es difícil regalarme algo. Yo suelo aceptar todo tipo de regalos, la intención es lo que cuenta. Sin embargo, hay un grupo de personas que siempre quiere darme lo que me gusta porque saben que me harán sumamente feliz.
Ella, mi elefantito, mi conciencia, ha sabido lucirse con el mejor regalo posible. Ella me dio arte. Me dio un sueño cumplido. Ella me regaló un primer sueño de escritora que no había podido cumplir.
Si, señoras y señores y señoritos y señoritas y seres extraños de otros mundos, ¡ella me ha regalado un estilógrafo!
No saben cuan feliz soy, cuan magnifico ha sido ese regalo.
Es como si me hubiera regalado un instrumento mágico.
La amo. Yo siempre la he amado, hasta cuando la odio la amo (pero viste) pero es que esta vez se lució con su conocimiento. Ella es de las pocas personas que realmente, realmente me conocen y saben quién soy. Ella conoce mis miedos y fantasmas, a mi misma, creo que mejor de lo que yo misma me conozco. Y amo su regalo. Amo que supiera hacerme feliz. Amo que haya sido ella y no alguien más quien me lo diera.
La amo, señoras, señores, señoritos, señoritas y seres extraños de otros mundos.
Y amo mi regalo.
También me regaló una libreta muuuuy linda. Muy yo. Y prometo usarla sabiamente. (Risa macabra)
Cambio y fuera.

31 ago 2013

Six Degrees of Separation

Has leído los libros, has visto las películas, nadie sabe cual es la mejor manera.
Meditas, te hipnotizas, lo que sea para sacarlo de tu mente pero no se va, no, estas cruzando los seis grados de separación.
...
Finges una sonrisa, mientes y dices que estas mejor que nunca y que tu vida va bien.
No, estas haciendo todo esto a punta de desesperación, estas cruzando los seis grados de separación.
Uno, crees que lo peor es el corazón roto.
Lo que te va a matar será la segunda parte.
Y la tercera, es cuando tu mundo es cortado por la mitad.
Cuarto, vas a creer que te arreglaste.
Quinto, le ves con alguien más
Y el sexto, es cuando admites que quizá lo jodiste un poco.
...
No, no hay ayuda, cada hombre por su cuenta.
...
Dices a tus amigos y extraños ...
Crees que toda esa basura sanará tu alma pero no.
Haces todo por desesperación, estas cruzando seis grados de separación.
...
Uno, crees que la peor parte es el corazón roto.
Al final lo que te mata es la segunda parte.
Y la tercera, es cuando destruyen tu mundo.
Cuarta, creerás que ya estas bien.
Quinta, le verás con alguien más.
Y sexta, admitirás que quizá si lo jodiste un poco (mucho).
....
Y es así como sabes que estas cruzando seis grados de separación.
...
Primero, dices que lo peor es el corazón roto.
Pero lo que te mata es la segunda parte.
Y tercero, van y cortan tu mundo en dos.
Cuarto, crees que de verás te has curado.
Quinto, le ves con otra persona.
Y sexto, admites que lo jodiste todo.



       Mi versión de "Six degrees of separation - The Script"

¿Una de las cosas que mas odio de mi?
Esas lágrimas de rabia, de necesidad de que me abracen y me escuchen y saber que no puedo ni me atrevo a pedirlo. Esa maldita cobardía que hace que deje a un lado todo lo que me gusta porque alguien hace que empiece a temer más de lo que amo.
Eso, entre otras, es despreciable y lo odio.

30 ago 2013

Ella es quien se esconde, ella es miedo.

Ella en cambio, es la cobarde, la que le teme incluso a la luz del sol.
Ella es esa que se aterra ante su propia sombra, la que se esconde tras un par de lentes y unas palabras crudas.
Ella es la que se oculta detrás de unas páginas amarillas y gastadas.
La que teme salir de la puerta de su habitación, la que teme dejar su espacio personal.
Ella sabe, sabe bien, que nada es seguro, que nada está definido, que el mundo externo no tiene mecanismos de seguridad para niños.
Ella se esconde bajo la cama cuando los golpes duelen, ella conoce demasiado bien ese escondite bajo la mesa cuando los truenos retumban, ella trepa árboles para escapar del látigo.
Ella sabe correr porque tiene que huir, ella salta para que no la derriben, ella entiende bien el concepto de supervivencia.
Todo puede destruirla, todo puede hacerle trizas, y ella corre para sobrevivir.
Al final del día, el que sobrevive no es el más fuerte sino el más apto, ella aprendió a correr y esconderse, a temerle a todo, para evitar ser alcanzada.
Y ella está presente casi siempre. Todas lo están, creo.
Y ella es la que se siente insegura, acobardada, temerosa de hablar siquiera.
Es quien más lo lamenta cuando la embarramos, cuando lo arruinamos todo, porque ve que tenía razón.
Ella odia tener razón, porque eso significa que no servimos, pero también odia equivocarse, porque la misma dualidad extraña que la hace querer hacer bien algo la obliga a desear tener razón al pensar que nos equivocaremos simplemente por lograr hacerlo bien.
Ella se cree, se sabe a veces, extraña, diferente, inadaptada.
Ella sabe que no encaja del todo en casi ningún rincón del ancho mundo.
Ella sabe que si se encariña, sufrirá.
Casi que lo espera siempre.
Ella tiene siempre ese pensamiento fatalista de que el amor duele, que amar hiere, que destruye.
No me pregunten de dónde lo sacó, lo obtuvo casi al tiempo que el habito de esconderse bajo la mesa cuando los truenos retumban o que ir a correr bajo la cama [(sólo de día, de noche le teme al coco) cuando los golpes duelen.
Ella le teme a la oscuridad, madre noche, le tiene terror a la incertidumbre.
Si de ella dependiera, quizá el mejor lugar sería una jaula, encerrada, lejos de todos y todo.
Todo tiene un borde, cada cual más afilado, y duele y lastima cuando te acercas mucho.
Y todo es profundo, profundo como un abismo negro y oscuro.
Un abismo que ella no puede ver, le teme a las alturas.
Le teme a los animales.
Le teme a la gente.
Le teme a las mordidas, a los besos, a los abrazos.
Ella le teme a todo lo que crea adicción porque piensa que sucumbirá en cualquier segundo.
Ella le teme a todo.
Ella es ese secreto que a nadie mencionamos, todos creen que brillamos por valientes.
Ella es esa parte vergonzosa que vive escondida por voluntad propia, teme no ser entendida.
Ella es ese miedo extraño que todas poseemos, de ser descubiertas, halladas, descifradas, y como ella dice, incomprendidas o rechazadas.
Ella es la que se esconde y susurra pequeñas ideas a nuestra mente ruidosa y colectiva, extrañamente siempre le escuchamos.
Ella es la que teme a todo, una de nosotras, una muy arraigada en nosotras.
Otra vez, ella es ella.

Miles de veces te he dicho ya que no pienso hacerme cargo de tus desastres, ni de los de nadie, claro está. Pero es que, querida Belle, en algún punto vamos a tener que recogerlos. Habrá que tomar loa juguetes e irnos a otro patio de juego porque este esta prohibido para seres como nosotros.
Tenemos graves, gravísimos, problemas con la autoridad. Tenemos enormes inconvenientes con las imposiciones y disposiciones de aquellos que creen tener algún tipo de dominio sobre nosotras. Y aunque sea divertido la mayor parte del tiempo, eso de fingir sumisión y de mantener una imagen de bondad y pureza, hay días en los que se vuelve insoportable. La principal causa de ello es que me hace ser infiel a mi misma, me siento como si me engañase a mi misma con algún pobre sustituto. No me gusta. Yo peleo, me gusta hacerlo, me gusta discutir y rebatir argumentos, y es lo que suelo hacer. Mi primera respuesta es un 'por qué' o un 'para qué', porque me niego a ser un títere que sólo pregunta dónde ha de saltar. Y sin embargo van y aparecen algunos desubicados, desconocidos, pretenciosos que esperan obtener de mi algo que ni siquiera yo misma he logrado conseguir. Y sin embargo yo me muerdo la lengua por respeto, por aprecio, por evitar decir cosas que puedan ser irreparables. Yo me quedo callada porque si reviento me puedo llevar el mundo conmigo. Si reviento puedo romper mucho más que a mi misma.

28 ago 2013

Atención

Nosotras tenemos un pequeño mal hábito. Resulta, pasa y acontece
(me gusta decir eso)
que nosotras escuchamos.
No de forma normal, creo que no sé bien lo que eso significa.
Es algo un poco más particular.
Es una cosa un poco más nuestra.
Nosotras escuchamos, si, pero no todo.
Resulta que cuando ponemos atención, aunque en general se espere que estemos atentas a un algo en especifico, nosotras lo estamos a algo diferente.
Yo escucho, si, el sonido de lo que corre bajo la superficie, el sonido de lo que retumba a lo lejos.
Yo miro, si, la forma en que unas manos se agitan temblorosas con una confesión, la forma en que el cabello vuela con el viento, la forma en que las comisuras de los labios parecen querer hablar también.
Yo siento, lo mucho que las palabras no quieren salir, lo poco que las cree quien las dice, lo extrañas que suenan en su boca.
Y aunque sé bien que la mayoría duda de mi escucha o de mi atención, porque
claramente es extraño no poner atención a lo usual
sino sólo a lo que me atrapa,
yo si estoy atenta.
Tan atenta como puedo
a las mariposas, a los gusanos, a las hormigas,
a las nubes, a la luna que sale de día, a los relámpagos que iluminan el cielo.
Y esa misma atención es la que pongo cuando alguien me dice que si amas a alguien despedirse no tiene sentido.
Esa es la misma atención que pongo al responder que si amo a alguien y esa persona sólo es feliz conmigo lejos, yo me despido.
Es esa atención, no es un despiste.
Entonces yo pongo atención, aunque desvaríe mucho, aunque mi atención
no sea igual a la de todos.
Es atención, creo, y eso vale.
Es algo nuestro. Algo más particular.
Nosotras ponemos atención y recordamos.
Desde la expresión que pusiste el día que mencioné el pequeño hecho que todos dan por sentado
hasta el día que fui yo y tu no lo viste.
Yo pongo atención.
Pero no me gusta poner siempre el mismo tipo de atención.

27 ago 2013

¿Qué pides tu? 
¿Qué pedimos?
Ahora mismo no pedimos nada. Con nosotras nos basta. 
Sin embargo, es probable que pida encontrar una salida, un escape, un algo que me diga que aún quedan esperanzas de volar.

Y jugamos, mientras tanto, jugamos mucho. Quizá por eso acabamos en problemas. Hay juegos que no todos saben jugar con nosotras.

Una Historia Cualquiera. Pequeño fragmento.

- Esto de la auto preservación no se me da muy bien -dijo Belle.

Jack se sorprendió por la frase, habían estado en silencio un largo rato y el que ella lo rompiera para decir justamente aquello era curioso.

- Es como si no fuera capaz de entender el concepto -siguió ella-. No aprendo a manejarlo.
- ¿Lo dices por lo que pasó en el bar? Sabes bien que eso ...
- No -lo interrumpió-, no me refiero a eso. Me refiero a lo de hoy, a lo de los últimos meses, a ...

Encogió los hombros en un gesto que demostraba su impotencia. Jack se sintió movido a abrazarla, pero se contuvo, no era una muy buena idea.
Él miraba sus manos, como si fueran muy interesantes. No se daba cuenta que lo que ella más deseaba en ese momento era un abrazo, que se acercara y le dijera que todo iría bien, incluso si ella en ese momento no tenía idea de cómo salvarse a si misma.

- Supongo que -continuó ella- es posible que mi cerebro esté un poco atrofiado. Digo, sino ¿por qué habría de desear algo que no puedo tener?

A pesar que ella lo hubiera dicho en una forma tan expresiva y clara, lo que Jack entendió fue algo diferente. Para él, ella hablaba de su hermano, o de William, no quería preguntar. Hablaba de lo dificil que era querer a un Jhonatan que pensaba en Lucy o en otras mujeres o a un William que, sólo dios sabía por qué, no estaba ahí con ella en ese momento. Belle no hablaba de Jhonatan, ella no había pensado en él desde hacía un largo tiempo, pero tampoco se refería a William, este había dejado claro que podría volver cuando quisiera pero que sabía que ella no quería. Y es que ella no quería ni a William ni a Jhonatan. Muy tarde se había dado cuenta de sus verdaderos sentimientos, de la causa de sus turbaciones, desde el primer día, y de los motivos de su confusión cada vez que debía enfrentarse a Jack. Era él, era algo en él, y aunque por un tiempo pensó que quizá él sentía algo así, apareció Emma y ella simplemente supo que él no la miraría. Claro, ahí seguía su buena voluntad, su amabilidad, su interés en él y en lo que a él respectaba porque, en medio de discusiones e incomodidades, habían logrado una cierta amistad.
Jack no iba a mentirse a si mismo, hubiera dado su alma por que ella hablase de él al referirse a querer algo pero su mente estaba segura que no era así. Ella, la causa de tantos problemas internos y discusiones consigo mismo, estaba frente a él casi confesándole que extrañaba a su hermano. Y él la escuchaba. O quizá era a William, nadie sabía, en lo que a Belle respectaba todo era muy discreto, muy sencillo, muy oculto. Y Jack sabía por qué, ella le había contado toda su historia, como el más grande voto de confianza existente. Él no traicionaría aquella confianza jamás, mas se preguntaba qué tanto estaría ella enterada de lo mucho que él si le había mentido. Mentido sobre sus sentimientos, sobre su historia, sobre Lucy y Damien, sobre ella misma.
Belle suspiró.
Jack reprimió un gemido.


Conversaciones Interesantes XLII

-Nunca jamás se te ocurra enamorarte -le dijo con toda la gravedad que pudo.

- ¿Por qué? Tu lo hiciste.

- Y aquí me ves. Adelante, enamorate, conocerás el paraíso al tiempo que el infierno.

Belle.

Volvimos a cazar relámpagos.

Hey, Belle (Nuevamente pensé en Hey, Nana), hoy volvimos a cazar relámpagos, ¿lo viste?
Yo te dije que un día volverían. Un día iban a regresar, con toda su majestuosidad, y no me equivoqué. 
¿Hey, Belle, los viste? Estoy segura que si. Estoy segura que, al igual que la mía, tu cabeza también se alzaba a toda velocidad intentando captar destellos de aquellas luces celestes, de aquellos fuegos fatuos, que encendían el firmamento.
Hey, querida, otra vez cazamos relámpagos, otra vez corremos en las nubes. 
Hey, Belle, otra vez respiramos.

26 ago 2013

Esta es la ultima carta de amor que te escribo

Esta es la última carta de amor que te escribo.
Si, así como lees. Técnicamente. Directamente. Es la última carta que dedico a ti, a tus ojos, a tu sonrisa, a tu cabello, a este amor. Es la última vez que te escribo a ti directamente, a ti como cuando hablo contigo, como si te hablase a ti. Es la última vez que me permito creer que me lees, aunque no te diré que espere realmente que sea la última vez que lo hagas.
Sin embargo, me apego a mi decisión. Está es la ultima carta de amor que te escribo a ti, como tu, y por lo tanto quiero decir muchas de las cosas que nunca dije. Es la última porque he decidido definitivamente sacarte de ese rincón enmohecido donde empezaste a vivir hace más de un año. Eso de que el tiempo cura las heridas, amor, a mi no me parece del todo cierto. Tu ausencia duele, quema, rompe todo lo bueno que pueda quedar en mi; cuando sometes a alguien a desear algo con tanta fuerza y se lo niegas, pasa eso. Tu ausencia me marca, como si fuera un hierro al rojo vivo, porque a cada paso me recuerda que no estás ni estarás. Pero sabes, no es tan malo después de todo. Me has dado grandes ideas, de las mejores ideas posibles, de las mejores que he tenido. Y el sentimiento (Inserta aquí un suspiro) ha sido inmensamente maravilloso. Fui feliz, incluso ahora al recordarlo lo soy, y nunca había sido tan feliz. Nunca me había sentido así por alguien, tampoco, no con esta intensidad ni con esta duración. Mis caprichos son temporales, sumamente pasajeros, tu eres la excepción que confirma la regla.
Te confieso, si, que me elevé hasta la décima nube del cielo más alto con cada palabra que salía de tus manos, de tu boca, con cada sonrisa y cada juego. Te confieso que te quise incluso desde antes que tu lo supieras, desde antes del primer juego de ahogados o de la primera sonrisa conspiradora. Te confieso que el chocolate no sabe igual desde aquella mordida, que no he podido volver a morder a nadie como solía desde ti, que no he tenido intenciones de saber morder a nadie desde ti. Te confieso que cada canción, cada libro, cada poema que yo solía amar, cobró un nuevo significado bajo tu existencia. Te confieso que mis palabras no han vuelto a ser iguales, ahora duelen un poco más, pero también son más creativas, más honestas, más sentidas, ahora sé lo que es eso, ese sentimiento del que hablaba, ahora sé que ese vacío en el pecho existe, que las mariposas/murciélagos (lo siento, desde alguien especial, para mi las mariposas son más murciélagos que otros seres) si son reales, que el querer a alguien con cada célula de tu cuerpo es posible. Te confieso que ahora entiendo que el amor duele y que, cuando quieres a alguien, no te importa si le tienes o no, simplemente quieres que sea feliz, así como yo quiero verte sonreír. Te confieso que, aunque te quiero como a nadie, me dueles más que nada; has sido mi gran amor (eso creo, al menos por ahora), ese que se quiere con todo aunque no se tenga, ese que se tiene no en un pedestal sino dentro del alma misma, ese que te mueve y te hace creer en lo imposible; ese. Te confieso que ya sabía que tu no me amabas, que no estabas enamorado de mi, que no me querías como yo a ti. Te confieso que fui lo suficientemente ilusa como para esperar que mi amor por ti pudiera hacerte quererme de esa forma. Te confieso que sé que estaba equivocada. Te confieso que ha dolido como nada había dolido antes, aprender a vivir con el sentimiento de querer algo tan desesperadamente y no poder obtenerlo. Te confieso que he llorado las lágrimas más amargas que me han sido posibles, aunque no han sido realmente muchas. Te confieso que nada de esto me ha sorprendido, desde el primer momento en que te vi, lo supe, y lo acepté.

25 ago 2013

Proyecto compartido

Esto es un proyecto en conjunto, algo que hice con una gran amiga y una magnifica mujer. Estoy segura que ella será una estupenda escritora, que ya lo es, y que será más grande aún.


Ella:
He escuchado hablar mucho de eso que todo con el tiempo va a ser mejor, que las penas desaparecen con el pasar de los días y que las tristezas van a dejar de atravesarse en los ojos y hacerte llorar como un niño al extrañar a su madre. He escuchado de imposibles que al terminar los días ya no lo son tanto o de los sueños copados de nostalgias, de ganas, de contradicciones, de distopías, y de los recuerdos, unos más dolorosos que otros, unos con más vida que otros. He visto, vivido y sentido cosas que no debería llevar conmigo, pesos de más que sepultan y arrancan vida. He conocido amores que matan, que desangran, que ilusionan, que dan certeza de vida, que acarician y golpean, he recorrido el mundo desde una habitación con poca luz y he amado como si se me fuera la vida si no lo hiciera. Me he perdido de mí misma, se me han acabado las ganas y las cicatrices se han abierto nuevamente haciéndose cada vez más dolorosas, han sido tiempos duros y los vientos golpean con fuerza en el sur, desde siempre he amado el sur, porque el sur me recuerda a casa. He estado destruida, absolutamente desecha, incluso ni siquiera después de tanto he conseguido armarme otra vez, sigo con las alas rotas y el pegamento que las une es cada vez más difícil de encontrar. Me he ahogado en todo aquello que un día pudo ser y que ya nunca será, hay mucho querer para tan poco tiempo, muchas malas rachas para un ser abatido como el mío, he estado mal cimentada por años y caer ya es demasiado fácil. He sentido que la soledad ha sido la única que realmente no me ha dejado sola nunca, con la piel desgastada por las caricias que desaparecieron con los primero rayos del imprudente alba y las presencias de los que dijeron amarme están ausentes e incluso la mayoría de mis tortuosos amores sacuden mi corazón con tristeza cada vez que los traigo a mi mundo ¿sabrán ellos de mis sonrisas amargas al recordarlos? Seguía estando débil, físicamente agotada, jodida en todo lo que el término abarca, con una salud deteriorada, fragmentada hasta más no poder, con los sueños tan escondidos que empezaba a aburrirme de todos, pero sobre todas las cosas empezaba a aburrirme de mí misma, de mi inconformismo, de mis miedos, de mis depresiones matutinas, de mí… Una a una las frustraciones se hacían espacio en mi vida, acaparándome en su totalidad, convirtiéndome en un ser que llevaba una vida errante amparado en la excusa de que esa había sido su suerte y le tocaba aceptarla. 
Yo:
Conformismos baratos que opacaban los pequeños brillos y destellos de esos cristales que había olvidado en el fondo de los cajones de una vida agotadora. Pero seguían ahí, brillaban, y me llamaban de vez en cuando, me recordaban su existencia, pedían por mi presencia, me hacían prometer que iría a verles de vez en cuando, al menos. Creo que en algún momento de la oscuridad decidí que sería un buen pasatiempo ir a verlos, ir a observarlos. Tan sencillos como una mariposa que se posa sobre la delicada hoja de un árbol, tan dulces como el aroma de esas flores que me encontraba en mi caminar por las calles vacías y desoladas, tan simple como el recorrido del agua que caía de los tejados de las casas que pretendían estarse limpiando a sí mismas. Supongo que no lo sabían, no tenían idea, pero también me limpiaban a mí, de paso. Empecé a recorrer esas rutas más a menudo, empecé a verlas con nuevos ojos. Sin ser siquiera consciente de ello, empecé a reunirme más y más con los brillantes destellos. Eran como droga, creo, como algo muy bueno que se mete en tu sangre y que no quieres dejar ir. Era como si una parte de mi empezara a nacer un poquito cada día, cada instante, mientras el embrujo de aquellos brillantes momentos me acompañaba. Y el fuego. ¿Cómo describir el fuego? Te puedes quemar los dedos con la llama del encendedor si no pones atención, te puedes quemar una mano si sostienes la vela en la posición equivocada o si intentas cocinar y olvidas que ya encendiste las hornillas. Sin embargo ese fuego, ese fuego no era malo, no lo creo. Ese era el fuego que había hecho nacer al fénix  estoy casi segura de ello. Tan segura como puedo estarlo sin pensar que yo misma no soy real. Y entonces empecé a arder. Ardía como si llevara la hoguera en medio de mi pecho, como si fuese mi alma la que estuviera quemándose en medio de miles de destellos, en medio de miles de pequeñas y diminutas explosiones que enviaban electricidad a mi cuerpo. 
Ella: 
Ese fuego me mantuvo viva o mejor aún ese fuego fue el que me despertó de mi eterno letargo, es mi fuego, soy el fuego que arde en cada cosa en la que quiero y necesito ser. 
Yo:
Soy ese fuego que empieza a crear y a construir, ese fuego que empieza a recorrer su camino en medio del hielo que me recubría, soy ese fuego que comienza a arder cada día, cada noche, cada segundo, mientras enciendo el mundo a mi alrededor y quemo hasta los cimientos aquellas ideas aterradoras que un día destruyeron la leña de este fuego.



Me encanta lo que resultó. Ella es grandiosa.

24 ago 2013

Yo sé que soy torpe, pero nunca pensé que caerme de mis propias manos dolería tanto. 
Explicame como se respira de nuevo.